Fachadas ventiladas

Fachadas ventiladas

La evolución de materiales y sistemas están consiguiendo hacer mejorar el sector de la construcción y podemos tener un claro ejemplo en las fachadas ventiladas.

La evolución en el revestimiento de fachadas, ya sea en obra nueva o rehabilitación, permite que nuestro edificio consiga un mejor rendimiento energético, lo que nos lleva a una rebaja en la factura de la calefacción, además de una revalorización del edificio y contribuir con el medio ambiente.

Por eso, en este artículo, te vamos a explicar lo que es una fachada ventilada y por qué es una gran solución.

¿Qué son las fachadas ventiladas?

Seguro que más de una ocasión has oído comentar a un vecino como la humedad en días de lluvia ha entrado en su casa, o puede que te haya ocurrido a ti mismo.

Otros vecinos, con sus viviendas orientadas al sur, pueden quejarse de las altas temperaturas que tienen en casa debido a que, en los meses estivales, el sol incide directamente sobre su fachada, calentando en exceso su casa.

También puede darse el caso contario, es decir, un vecino que se queja del mal asilamiento térmico que provoca que su casa se encuentre en temperaturas muy bajas.

Las fachadas ventiladas vienen a dar una solución común a todos estos inconvenientes que nos encontramos hoy en día en algunos edificios y como novedad en edificios de nueva construcción.

Se trata de un sistema de revestimiento que deja una cámara de aire entre el revestimiento externo y el aislamiento que estará colocado sobre la fachada ya existente.

De este modo conseguiremos una mayor protección térmica, un gran aislamiento acústico y protección contra el agua, en las diferentes formas que puede atacar a una fachada, en forma de lluvia, humedad, etc.

Origen

A pesar de ser una evolución de las actuales fachadas y todo un progreso en cuanto a materia de eficiencia energética, este tipo de sistemas no es nuevo, aunque si perfeccionado.

Podemos encontrar ejemplos de este tipo de construcción en el muro shingled nórdico, el muro cavity anglosajón y el tabique pluvial que se realiza en construcciones cercanas al mediterráneo.

Aunque se desarrolla hasta el concepto que tenemos hoy en día, después de la 2ª Guerra Mundial, por el ingeniero sueco Carl Hugo Johansson.

Como funcionan las fachadas ventiladas

imagen: blogoyrsa

Este cerramiento multihoja se compone de:

Una parte interior, que será sobre la que vaya el aislante, en edificios ya construidos, se utilizará la fachada actual para colocarlo.

Una hoja exterior, separada de la hoja interior por una cámara de aire a una distancia concreta y calculada previamente para que pueda llevar a cabo su función: ventilar.

Unos anclajes que unificaran el sistema, uniendo la capa exterior y la capa interior y permitiendo la creación de la cámara de aire que servirá de ventilación. Al colocar estos anclajes, la hoja interior se verá perforada para que quede todo correctamente fijado, pero se rematará para evitar filtración de cualquier tipo.

Con este sistema de construcción, el aire podrá circular entre la capa interior y exterior, manteniendo el calor en invierno y refrescando en verano. Veamos como lo hace:

En verano, o cuando hace calor, se crea un efecto chimenea, ya que el calor se concentra en la hoja exterior del sistema y por lo tanto el aire de la cámara interna sube, empujado por el aire más fresco, de esta forma el aire caliente de la cámara se expulsa según se calienta, manteniendo la fachada fresca. Si a esto le sumamos el aislante de la capa interna no permitirá que la fachada se caliente y así el edificio permanecerá más fresco. Así podremos reducir el uso del aire acondicionado.

En invierno, este efecto chimenea no se produce, pero el aire que está en la cámara, se encuentra a una temperatura estable. La capa de aislante de la hoja interior retiene el calor dentro y reduce así el puente térmico entre la temperatura del exterior (más templada que la que hay tras la hoja exterior) y la fachada que está aislada. Así podremos reducir el uso de la calefacción.

La cámara de aire evitará la acción directa de la lluvia sobre la fachada eliminando cualquier cantidad de agua o vapor de agua que pueda pasar la hoja exterior, consiguiendo así un aislamiento higrotérmico, además de acústico.

Materiales de las fachadas ventiladas

Los materiales para la hoja interior son los básicos de cualquier fachada, pueden ser hormigón, ladrillo, piedra, en este caso este material solo implica como se ha de colocar el aislante sobre él, y cómo se va a acometer la colocación de la estructura donde irá la hoja externa.

En cambio, en la hoja exterior, sin embargo, va a estar más condicionada por el tipo de material que se use, ya que va a ser la cara visible del edificio y queremos que “vista” bien, ya que además del aporte en cuanto a ahorro energético, también supondrá una revalorización del edificio, al tener un aspecto más moderno y acorde con construcciones más vanguardistas.

Los materiales que se suelen utilizar son cerámica, piedra natural, composites, resinas, cristal, madera, fotovoltaica, si queremos además utilizarla como paneles solares y pudiendo así ahorrar en luz.

Como ves, existe una amplia gama de posibilidades y todo dependerá de la estética que se le quiera dar y del gasto que se quiera hacer, ya que no es lo mismo un revestimiento de cerámica que uno de piedra natural o placas fotovoltaicas.

Este tipo de construcciones no conllevan un mantenimiento muy complicado, simplemente habría que revisar las salidas de ventilación, para evitar obstrucciones, el estado de conservación del revestimiento u hoja exterior, verificar el estado de los anclajes o deformaciones que puedan ir surgiendo con el tiempo.

Normalmente, con la inspección técnica periódica que se realiza al edificio se pueden ir detectando y corrigiendo los posibles fallos que puedan surgir.

Aunque el desembolso inicial en este tipo de construcciones suele ser elevado, se pueden realizar estudios del cálculo aproximado del ahorro energético que puede generar este tipo de fachadas y de este modo, saber si a la larga, va a resultar rentable.

Según los materiales utilizados, la media de ahorro de este tipo de construcciones sería aproximadamente entre el 25% y el 40%, entre el ahorro energético y climático del edificio.

Razones para instalar una fachada ventilada

Para terminar, os dejamos algunas razones para instalar una fachada de este tipo, por si todavía no te habías convencido de ello.

  • Por el ahorro energético
  • Por el aislamiento acústico, reduciendo el ruido entre un 10% y un 20%
  • Protección contra el agua y la humedad
  • Permite ocultar instalaciones, cableado o fontanería
  • Su fácil instalación y mantenimiento
  • Valor estético.

Con esto, esperamos al valorar la rehabilitación de la fachada de vuestro edificio, te plantees si merece la pena utilizar este tipo de revestimiento para tu edificio.

Y si necesitas asesoramiento, ya sabes que en Cofersa, estaremos encantados de ayudarte.